A la transformación de un ser para revelar su verdadera esencia se le llama transmutación

Este año pensé mucho en esta palabra, en cómo cuando nuestro entorno cambió y nos recogimos a nuestros refugios, nos hicimos personas de rituales, y nos volvimos seres humanos. Preocupándonos únicamente por ser, por redescubrirnos en la seguridad de nuestra intimidad.

Desarrollamos nuestra magia y espíritu, limpiamos, comimos bien, leímos, desarrollamos un gusto distinto por vestirnos, por las plantas, el café, la lectura, el vino, los animales, la meditación, las conversaciones largas. Creamos una burbuja en la que pudimos existir, solo siendo y creando. Nos enfrentamos a nuestra oscuridad y aceptamos nuestra dualidad. Nos convertimos en serpientes, dejamos la piel que cargábamos para exhibir la verdadera…

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